Temo que la metáfora insinuada en el título pueda parecer irresponsable. Algunos pensarán que no están estos tiempos indecentes como para arrojar piedras a una laguna ya agitada. Yo pienso lo contrario: cuando los días son tormentosos, callar por temor a equivocarse suele ser una forma de resignación. Para enfrentarlos se requiere sinceridad y, a veces, un atrevimiento constructivo. Cuando…
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