Jorge Arrate, Bernarda Pérez, Rossana Carrasco y Ernesto Águila / Miradas y propuestas socialistas para el debate político del Congreso del Frente Amplio

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El Congreso del Frente Amplio (FA) se realiza en un momento histórico de alta complejidad para Chile y para las fuerzas transformadoras a nivel global. El ascenso de una derecha ultraconservadora en el país, en sintonía con el fortalecimiento internacional de proyectos autoritarios y neoliberales, plantea un desafío estratégico de gran envergadura para la izquierda, el progresismo y, en particular, para el FA como fuerza política emergente y con experiencia de gobierno.

Desde una mirada socialista, este Congreso debe ser entendido no solo como un espacio de balance coyuntural, sino como una instancia de reconstrucción estratégica, ideológica y organizativa. Lo que está en juego no es únicamente una disputa electoral inmediata, sino nuestra capacidad de contribuir a la reconstrucción de una mayoría social, cultural y política que permita abrir nuevamente un horizonte de transformaciones profundas para Chile.

En este sentido, hacemos propuestas programáticas y orgánicas, desde una lectura de largo plazo del escenario nacional e internacional, con el objetivo de nutrir el debate político del Congreso y aportar a las definiciones estratégicas que requiere el ciclo que se abre.

I. Escenario internacional y nacional: desafíos para la izquierda

Vivimos un contexto internacional marcado por un creciente (des)orden mundial, en el que se debilitan las reglas multilaterales y el derecho internacional, imponiéndose la lógica de la fuerza y la disputa hegemónica. El avance de la ultraderecha a nivel global representa una amenaza real para la paz, la democracia, y los derechos humanos, sociales y culturales. América Latina vuelve a ser tratada como espacio de subordinación, lo que exige una respuesta articulada de las fuerzas progresistas y de izquierda a nivel regional e internacional.

En Chile, el gobierno de la ultraderecha no representa una novedad en términos de proyecto histórico: es la reedición del conservadurismo autoritario, neoliberal y oligárquico, que representó al pinochetismo, ahora legitimado democráticamente y actualizado mediante el uso intensivo de redes sociales, el control del sentido común y la explotación del miedo, la inseguridad y la fragmentación social.

Este escenario obliga al Frente Amplio a asumir con claridad su rol opositor, combinando responsabilidad institucional con capacidad de movilización social, y evitando tanto el repliegue defensivo como el voluntarismo sin sustento social.

II. Un nuevo ciclo para la izquierda y el Frente Amplio

La actual situación no puede ser leída como una derrota meramente electoral. Se trata de una pérdida más profunda de mayoría social y de hegemonía cultural. Pretender una rápida recomposición a partir de liderazgos individuales o estrategias comunicacionales aisladas sería un error.

Lo que se abre es un ciclo de reconstrucción histórica de la izquierda, que exige:

  • Revisión crítica de prácticas políticas, formas organizativas y modos de relacionamiento con la sociedad.
  • Reconstrucción del vínculo con el mundo popular, del trabajo, las clases medias y los sectores excluidos.
  • Renovación de las formas de comunicar, organizar y disputar sentido común.

El Frente Amplio, como fuerza emergente, pero ahora con experiencia de gobierno, tiene la responsabilidad de aportar activamente a este proceso, reafirmando su identidad como una fuerza socialista, democrática y plural, con capacidad de articular mayorías.

III. Proyecto histórico y programa: recuperar la brújula estratégica

Una tarea central del Congreso es retomar con claridad la distinción entre proyecto histórico y programa.

El proyecto histórico define el horizonte de largo plazo: un modelo de desarrollo alternativo al neoliberalismo, basado en un nuevo proceso de industrialización, soberanía económica y tecnológica, trabajo decente, justicia territorial, sostenibilidad ambiental, ciudades justas y una profunda redistribución de la riqueza.

El programa, en cambio, traduce ese horizonte en propuestas concretas de gobierno y acción legislativa, adecuadas a cada momento histórico y a las correlaciones de fuerzas existentes.

Sin proyecto, el programa se vuelve pragmatismo sin rumbo; sin programa, el proyecto se transforma en maximalismo estéril. El desafío del Frente Amplio es articular ambos niveles de manera dinámica y realista.

IV. Reanclaje social y territorial: estar donde está el pueblo

La reconstrucción de una mayoría social exige un anclaje profundo en los territorios y en el mundo social popular. No se trata solo de “ir” a los territorios, sino de “habitar” en ellos, de manera permanente y organizada.

En este sentido, resulta inspirador retomar, bajo las condiciones actuales, el “método Recabarren”: una forma de construcción política que articula organización social, cultura, formación, solidaridad y acción política como herramientas de empoderamiento popular.

Básicamente lo que hacía Recabarren en un territorio era crear una organización mancomunal (una forma de organizar el apoyo y la solidaridad concreta entre las familias trabajadoras), un sindicato, una célula política, un periódico, una organización cultural (un coro, un grupo de teatro), una biblioteca, formas de autogestión educativa. Para el Frente Amplio esto implica:

  • Fortalecer su presencia en sindicatos, organizaciones territoriales, estudiantiles, feministas y ambientalistas.
  • Construir agendas locales vinculadas a problemas concretos como trabajo, vivienda, salud, educación, seguridad social y medio ambiente.
  • Establecer vínculos permanentes con actores sociales más allá de los ciclos electorales.
  • Entender el trabajo político como la conformación de redes y organizaciones sociales, laborales, culturales que vayan permitiendo a las comunidades autogestionarse y construir poder.

V. Fortalecimiento orgánico y democrático del Frente Amplio

El Frente Amplio debe aprovechar este periodo sin elecciones para fortalecer su desarrollo como organización política.

Las principales tareas en este plano son:

  • Consolidar una estructura partidaria descentralizada, con mayor autonomía territorial y presencia efectiva en todo el país, superando la concentración metropolitana.
  • Fortalecer la institucionalidad partidaria, asegurando que las decisiones estratégicas se tomen en los órganos democráticos y no en lógicas tendenciales cerradas.
  • Impulsar una política sistemática de formación política e ideológica, con énfasis en pensamiento socialista, feminismo, democracia y gestión pública.
  • Avanzar hacia un partido socialmente plural e intergeneracional que refleje en su composición la diversidad real de la sociedad chilena.

VI. Frente Amplio: una izquierda socialista y plural

El FA es una nueva organización de la izquierda chilena. Se reconoce en la historia larga del movimiento popular. La izquierda chilena se ha ido conformando desde distintas vertientes. El Frente Amplio (FA) nace de las contradicciones del proyecto neoliberal y oligárquico, y las movilizaciones sociales que estas han generado. Su vigencia y futuro se juega en su capacidad de saber leer e interpretar las contradicciones y problemas de su tiempo.

En el interior del FA convergen diversas vertientes, entre estas: la socialista, el autonomismo, socialdemócratas de izquierda, libertarios, cristianos progresistas, feministas, medioambientalistas.

Propuestas:

  • Ratificar la Declaración de Principios suscrita en la unificación del FA. Profundizar en el tema del proyecto histórico, pero manteniendo sus actuales definiciones.
  • Fomentar diálogos entre las diversas vertientes ideológicas concurrentes a la unidad y generar nuevas síntesis entre estas.

VI. Balance del primer gobierno y aprendizajes

El Frente Amplio, en alianza con otras fuerzas del progresismo, protagonizó su primera experiencia de gobierno. Esta dejó avances sociales relevantes, formación de cuadros con experiencia estatal, liderazgos municipales y regionales atractivos y con capacidad de gestión, mayor conocimiento e implantación territorial, una buena bancada parlamentaria y liderazgos nacionales y regionales que constituyen un activo para el futuro.

Al mismo tiempo, existieron severas limitaciones a la acción de gobierno provenientes de una dura oposición que agrupó mayorías parlamentarias, poder económico y poder mediático. Por nuestra parte no tuvimos la fuerza ni, a veces, la decisión para impulsar cambios estructurales, cometimos errores políticos y de gestión, y no pudimos contar con una coalición comprometida a apoyar al gobierno.

El Congreso debe abordar este balance con honestidad, evitando tanto la autocomplacencia como la autoflagelación, y orientando la reflexión a extraer aprendizajes concretos para futuras experiencias de gobierno.

VII. Estrategia política, alianzas y unidad

Frente a un gobierno de ultraderecha, la fragmentación de la oposición sería un error estratégico. El Frente Amplio debe abogar por la conformación de un acuerdo amplio de fuerzas de izquierda y progresistas, basado en acuerdos programáticos claros y en la defensa irrestricta de los derechos humanos, sociales y culturales, y la democracia

Esta vocación unitaria no implica diluir la identidad del Frente Amplio, sino fortalecerlo como una fuerza socialista capaz de dialogar, articular y liderar procesos de convergencia política y social.

VIII. Comunicación y disputa de sentido

La disputa central en la próxima etapa será cultural y del sentido común. La derecha ha logrado conectar con amplios sectores a partir del miedo, la inseguridad y soluciones individualizadas.

El Frente Amplio debe desarrollar una estrategia comunicacional clara, pedagógica y territorializada, que conecte con las preocupaciones cotidianas de la ciudadanía y vuelva a poner en el centro valores como la igualdad, la solidaridad, la dignidad y la ética pública.

En síntesis…

Creemos que este Congreso es una oportunidad para ordenar, proyectar y profundizar el Frente Amplio en un ciclo político adverso, pero lleno de desafíos históricos. La tarea es grande: reconstruir una mayoría social, disputar la hegemonía cultural y volver a abrir un horizonte de transformaciones para Chile.

Desde una mirada socialista, esta propuesta busca contribuir a un debate fraterno, estratégico y de largo plazo que fortalezca al Frente Amplio como herramienta colectiva para enfrentar el conservadurismo autoritario y avanzar hacia un proyecto democrático, igualitario y transformador para el Chile que viene.

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