Muchos plantean la rabia como un impulso irracional y destructivo, fuera de todo marco social. Seguramente a compañeras feministas, a jóvenes ecologistas o a trabajadores sindicalistas les han criticado las formas en que han levantado sus luchas, imputándoles la rabia como una cuestión negativa, violenta y poco fructuosa.
La escritora chilena Alia Trabucco Zerán desarrolla esta idea en algunas de sus novelas y ensayos. La rabia es una emoción política fundamental que posee una estructura clara y un poder transformador. En su novela Limpia, plantea, además, que la rabia no siempre estalla de inmediato, sino que se macera en los microactos cotidianos. La rabia de clase es un cúmulo silencioso que en algún momento estalla y conecta con el malestar social colectivo.
En el contexto latinoamericano, el Zapatismo en México acuñó el concepto de digna rabia. Desde inicios de este siglo, se ha planteado que la rabia es una disposición afectiva de carácter rebelde, insubordinada, pero al mismo tiempo creativa (Quintana, 2025). El concepto ha trascendido a los pueblos en nuestro continente, logrando ser reapropiado en distintos contextos sociales. Debiera ser, entonces, una característica intrínseca de los movimientos que luchamos por la igualdad y la justicia social, pues, lejos de buscar represalias, es una emoción que nace a partir de los daños estructurales provocados por el capitalismo. Es una relación afectiva cultivada colectivamente que sostiene a las comunidades y los procesos de resistencia de los pueblos históricamente subalternizados.
Esa rabia también ha sido retratada por la literatura, En 1939, a partir de las condiciones de vida de las víctimas de la crisis económica de 1929, el escritor estadounidense, John Steinbeck, futuro premio Nobel de literatura, escribió la novela The Grapes of Wrath (Las uvas de la ira). Allí se narra cómo, en la búsqueda de una mejor calidad de vida, se cultiva una rabia en la clase trabajadora campesina que ha de sufrir los embates del sistema. El modelo capitalista y la especulación les destruye la vida, al menos la que ellos conocían.
La rabia entonces tiene dos caras necesarias. La primera, la que estalla cuando el límite se rebasa; y la segunda, es la que se cultiva y se organiza para que este estallido tenga rumbo.
El modelo neoliberal ha calado tan hondo en nuestro país y en el mundo que los derechos sociales y la justicia parecen una excepcionalidad, y el mérito un eufemismo. Los economistas defensores del modelo siempre tuvieron claro cuál era su objetivo. Gobernar administrando el Estado a favor de los más privilegiados y hacerle la vida cada vez más difícil a la inmensa mayoría de las familias trabajadoras.
La cantautora y escritora canaria, Alicia Ramos, aborda esta línea argumentativa. En medio de la fragmentación social producida por el neoliberalismo, dice que de pronto ella se encuentra con calles llenas mujeres de todas las generaciones y de todos los orígenes, compañeras unidas por “la bendita rabia feminista” (Ramos, 2019). Ese movimiento, sostiene, ha devuelto la rabia a su lugar político, y nos pregunta cuánto nos habría servido la rabia para enfrentar el avance el neoliberalismo, porque esa rabia cohesiona, moviliza y bien administrada, construye.
Este escrito no tiene en ningún caso el objetivo de ser un documento academicista, busca iniciar una conversación y poder ser una herramienta política para la construcción. Debemos entender esa rabia, porque es la propia nuestra. Esa rabia colectiva, creativa y digna.
En Chile hoy nos gobierna la ultraderecha. Desde el 11 de marzo, José Antonio Kast asumió con la consigna de “el gobierno de emergencia”; tras estos primeros 6 meses de gestión, nos queda claro que la verdadera teoría aplicada es la “doctrina del shock”.
Un plan de austeridad ambicioso que busca recortar más de 6. 000 millones de dólares en el gasto público, eso mientras a partir de sus decisiones aumentan considerablemente los combustibles y, en consecuencia, toda la cadena productiva. Eso, sumado a los recortes transversales en todo el Estado, en escuelas, en servicios de salud y en un sinfín de áreas sensibles. Qué decir del proyecto de presupuesto 2027 que recientemente ingresó al congreso.
Nos piden entender estos momentos duros para la inmensa mayoría de Chile, eso mientras le rebajan los impuestos al 0,1% más rico de este país, con la promesa falsa del crecimiento en el largo plazo. ¿De qué sirve crecer si ese crecimiento no se transforma en desarrollo para nuestro país? ¿De qué sirve el crecimiento si, tal como en los años 80, la riqueza es solo para una diminuta y privilegiada parte?
¿Qué generará estas tan desiguales políticas del shock? Ya es visible, una aprobación presidencial cercana al 30%, de las más bajas de Latinoamérica. Movilizaciones estudiantiles multitudinarias por los recortes en educación. Alerta por el avance de la agenda antiderechos de mujeres y disidencias sexuales. Es un malestar cotidiano, es un cúmulo silencioso, del que hablaba Trabucco, que está buscando por donde salir.
Algo similar ocurre del otro lado del océano Atlántico. Un malestar que nació en un liceo en Francia, debido a la falta de profesores, se ha transformado en una movilización nacional que ha congregado a miles de jóvenes, sus familias y trabajadores de la educación. No se exigen privilegios, se piden condiciones de infraestructura, más docentes, y un acceso justo a la educación superior.
Comentada también ha sido la crisis que ocurre en España. Miles de personas han salido a manifestarse a las calles por el derecho a la vivienda, frente a los desahucios y la especulación hipotecaria. Lo que comenzó con el caso de Maricarmen Abascal, una persona mayor de 87 años desahuciada en un departamento en Madrid logró que todo un país esté hablando de la vivienda.
Incluso el streamer español Ibai Llanos se pronunció al respecto: el problema no es solo un desahucio, el problema es el derecho a la vivienda. Llanos dice que tiene compañeros “con carrera, máster y trabajo” para quienes comprar una casa es imposible, y que en Madrid comparten piso con desconocidos porque solo les alcanza para una habitación. Aquí no se habla desde a militancia, se habla desde el sentido común, desde ese malestar generado debido a que pese el esfuerzo de toda una vida, algo tan elemental como la vivienda es causal de sobrevivencia.
Distintos países, distintas realidades, pero aquí está la diferencia, entre la rabia que divide que nos quieren imputar, versus la rabia que organiza, construye y moviliza. Si desde la izquierda renunciamos a este sentimiento, por recelo a parecer destemplados y violentos, lo que lograremos es que esa rabia, y porque no decirlo, el temor de las familias trabajadora quede a merced de la ultraderecha, quien administrará este malestar a su favor, sin criterios de justicia ni de comunidad.
El desafío que enfrentamos hoy es no temerle a la rabia, y convertir el malestar cotidiano de vecinas y vecinos, de las familias trabajadores de nuestra patria, en conciencia, en comunidad y en un proyecto político.
Referencias
Quintana, L. (2025). Digna rabia – Dignified anger. Virtual Encyclopaedia – Rewriting Peace and Conflict. Arnold-Bergstraesser-Institut. https://doi.org/10.5281/zenodo.18672427
Ramos, A. (2019). La ira, el odio, la rabia. Pikara Magazine. https://www.pikaramagazine.com/2019/11/la-ira-el-odio-la-rabia/
Steinbeck, J. (1939). The grapes of wrath. The Viking Press.
Trabucco Zerán, A. (2022). Limpia. Lumen.
*Matías Riffo Ahumada es profesor de Historia y Geografía. Se desempeña como profesor en una escuela rural en la Región de Coquimbo. Fue el primer presidente regional del Frente Amplio en la Región de Coquimbo. Actualmente, es integrante del Comité Central del Frente Amplio.
Nota del autor: Este texto fue presentado en el acto en el que se realizó el cambio de mando del Frente Amplio en la región de Coquimbo, dando inicio al periodo 2026-2028. La nueva dirección me dio la oportunidad de dirigir un mensaje a militantes, autoridades y dirigencias de partidos amigos. Agradezco el gesto, pues nunca serán suficientes los momentos para poder manifestar mi gratitud por este tiempo a la cabeza del partido. Pero esta vez, lejos de discursos emotivos o institucionales, me interesaba proponer un debate a partir de la rabia de clase entendida como la indignación frente a la desigualdad, acumulada durante el transcurso de nuestra vida que, organizada colectivamente, se convierte en fuerza política y social.
Declaración de uso de inteligencia artificial: el autor declara que utilizó Claude como apoyo en la revisión de redacción. Las ideas, la postura y el texto final son del autor.
