Portal Socialista
  • Inicio
  • Editorial
  • Cultura
    • Arte popular
    • Literatura
    • Escenarios y Pantallas
    • Música
    • Fotografía
    • Concurso
  • Historia
    • Memoria
    • Cuadernos del Avión Rojo
    • Foto con historia
  • Podcast
    • Diálogos por la izquierda
  • Política
    • Cambiar el mundo
    • Gafas moradas
    • Pensar la actualidad
    • Territorios y medio ambiente
    • Internacional
  • Biblioteca
  • Archivo Histórico
  • Quiénes somos
  • Fundación Avión Rojo
Tamaño de LetraAa
Portal SocialistaPortal Socialista
  • Editorial
  • Cultura
  • Historia
  • Podcast
  • Biblioteca
  • Política
  • Política
  • Historia
  • Podcast
  • Biblioteca
Buscar
  • Editorial
  • Cultura
    • Arte popular
    • Literatura
    • Escenarios y Pantallas
    • Música
    • Fotografía
    • Concurso
  • Historia
    • Foto con historia
    • Cuadernos del Avión Rojo
    • Memoria
  • Podcast
    • Diálogos por la izquierda
  • Biblioteca
  • Política
    • Cambiar el mundo
    • Gafas moradas
    • Pensar la actualidad
    • Territorios y medio ambiente
    • Internacional
  • Política
    • Pensar la actualidad
    • Internacional
    • Gafas moradas
  • Historia
    • Cuadernos del Avión Rojo
  • Podcast
    • Diálogos por la izquierda
  • Biblioteca
No tienes una cuenta? Ingresar
Síguenos
  • Editorial
  • Cultura
  • Historia
  • Podcast
  • Biblioteca
  • Política
  • Política
  • Historia
  • Podcast
  • Biblioteca
®2026 Portal Socialista. Diseño por @kamello. Administrada y operativa con el apoyo de Integratek Cloud ServicesAlgunos derechos reservados.
Portal Socialista > Privado: Contenido > Destacados > Hugo Cristian Fernández / Un cojo, un bar y la paz en Colombia. A propósito del fallecimiento de Antonio Navarro, exguerrillero y exsenador colombiano
DestacadosHistoria

Hugo Cristian Fernández / Un cojo, un bar y la paz en Colombia. A propósito del fallecimiento de Antonio Navarro, exguerrillero y exsenador colombiano

6 noviembre 2026
Compartir
8 Min de Lectura
Antonio Navarro Wolff hablando ante un micrófono, con el letrero del bar La Casa en el Aire
Compartir

Era un lunes, lo recuerdo porque estaba solo en el bar. Era barman, mesero y cocinero. El reciente negocio no daba para más. Era un milagro si entraba algún comensal para atender. Generalmente aparecía algún Farías, González o Chandia a saludar, quien terminaba atendiendo la barra mientras yo improvisaba alguna tabla de quesos para la única pareja que se hubiera atrevido a entrar al solitario bar La Casa en el Aire, en la calle Antonia López de Bello, del barrio Bellavista.

Debió ser 1996 o 1997, no recuerdo con exactitud, ha pasado mucho tiempo. Ningún amigo aparecía y ya tenía una pareja furtiva de amantes escondidos, con un schop y una copa de vino, en una de las esquinas de la casa de adobe. Entonces salí a la calle, debió ser verano, porque recuerdo el calor. Desde la puerta de entrada divise a un personaje alto, flaco, caminando lentamente, dada su cojera que lo hacía realizar movimientos lentos y pausados para desplazarse.

Lo conocía, estaba seguro de aquello. Mi mente me devolvió al paisaje bogotano, de nubes oscuras y el frío de la tarde. Me acerqué a este cojo incognito, antes de que se alejara, e hice la pregunta más imbécil que se me pudo ocurrir: “Usted… ¿es usted?”, “así es… yo soy yo…”, me dijo, respondiendo con ironía mi estupidez. Entonces, al escuchar su voz, casi inentendible, supe quién era: “¿usted es Antonio Navarro Wolf, cierto?”, “justamente ese soy yo”.

Extasiado, o más bien agitado, lo invite a pasar, le explique que había estado exiliado en Colombia casi tres décadas y ahora tenía este bar para enfrentar el segundo exilio en la tierra que me vio nacer.

Entró jubiloso, me explicó lo aburrido que estaba, ya que era alcalde de la ciudad de Pasto, al sur de Colombia, y venía desde Australia, de una reunión de gestión municipal, y el avión hacia escala un día en Santiago, y simplemente había salido a caminar.

Le invite un pisco, pero no sour, ya que como barman de cócteles chilenos yo era un desastre. De un momento a otro, como llamados por la divina providencia, un par de conocidos, que también habían estado refugiados en el país cafetero, aparecieron a saludarme y sin poder creerlo se sentaron en la barra a escuchar a una leyenda viviente.

Antonio Navarro fue un guerrillero del movimiento 19 de abril, M19. Lideró el proceso de paz junto al comandante Carlos Pizarro, quien fue asesinado siendo candidato presidencial. Entonces tuvo que colocarse al frente de la organización, pronunciando unas palabras que serían la clave para culminar el proceso de desarme e incorporación a la vida política electoral que vendría después: “vamos a enterrar a Carlos en paz”.

Luego, durante el mismo proceso, un sicario le lanzó una granada, en un restaurante de la ciudad de Cali, mientras Navarro desayunaba. Producto del atentado le fue amputado un pie y, además, las esquirlas que cayeron en su cuello dañaron sus cuerdas locales, dejándolo con consecuencias en la articulación de palabras. Se salvó de milagro. Con las gestiones del premio nobel, Gabriel Garcia Márquez, lo trasladaron a Ciudad de México, donde amputaron su pie y le colocaron una prótesis de origen alemán, la cual tuvo que aprender a hacerla parte de su cuerpo, cosa que nunca evitó que caminara evidenciando una cojera.

Navarro Wolf era un sobreviviente. Heredó la candidatura presidencial de su amigo y compañero y obtuvo 750 mil votos, todo un récord para la izquierda en aquellos momentos, dada la guerra sucia que se perpetraba contra sus personeros por parte de grupos paramilitares, con el Ejército Nacional como cómplice y financiados por las grandes fortunas del país.

Como producto de este protagonismo, fue nombrado ministro de Salud en el gobierno liberal de Cesar Gaviria y, meses después, pasó a ser candidato a la Asamblea Constituyente por la Alianza Democrática M19, conquistando casi un millón de votos que lo colocaron en la copresidencia de la Asamblea que redactó uno de los textos constitucionales más progresistas de América Latina, el cual, hasta el día de hoy, rige los destinos de los colombianos.

Luego fue alcalde de su ciudad natal, Pasto, senador de la república y Gobernador del Departamento de Nariño. Aunque sus posiciones políticas se fueron moderando, hasta llegar a ser dirigente de un movimiento político de centro, como la Alianza Verde, su consecuencia con la paz y la democracia ha sido destacada por todos los sectores políticos.

Ese era, ni más ni menos, el personaje que tuve en la barra del añoso bar. Aquellos “chilombianos” que llegaron de casualidad al bar, rápidamente, me hicieron sacar las botellas de Ron Viejo de Caldas que atesoraba para cuando me daba la nostalgia bogotana, mientras Navarro Wolf comenzó a relatar sus viejas historias de la guerrilla. No quería hablar de su cargo de alcalde, tampoco de la contingencia política. Simbólicamente se volvió a colocar la pañoleta azulina de la guerrilla y recordó historias inverosímiles de su época clandestina. Confesó no haber sido un gran combatiente y solo haber estado en un par de confrontaciones armadas; luego fue apresado y torturado. Pero más allá de las historias trágicas, contaba los chascarros de un citadino tratando de sobrevivir en la ruralidad selvática donde operaba su columna guerrillera.

Vimos salir el sol. Fue una larga jornada. Desafortunadamente, no recuerdo con precisión ni una de sus anécdotas. Solo me quedó la imagen del guerrillero trastabillando al dejarlo en un taxi, por el exceso de alcohol y por su pie ortopédico que, a esta altura de la jornada, no le respondía. Debía llegar a su hotel, recoger su maleta y correr, metafóricamente, al aeropuerto. Supongo que no perdió el vuelo, sino con seguridad lo hubiéramos tenido una segunda noche sentado en la barra.

Años después, cuando se convirtió en senador, apareció en el bar una señora con un encargo. Me dijo que era asesora de Navarro en el parlamento. Me traía un libro acerca de la actualidad política colombiana, con una nota: “para mis amigos chilenos de La Casa en el Aire, recordando la mejor noche que tuve en Santiago”.

El 1 de noviembre de 2026, a los 78 años, falleció en Bogotá el cojo y guerrillero de la paz, Antonio Navarro Wolf. ¡¡¡Salud!!! Sus amigos chilenos, de una noche en Santiago, lo recordamos y quizás hoy podría ofrecerle un pisco sour, que por fin aprendí a hacerlo, aunque con la receta peruana.

*Hugo Cristian Fernández aún es propietario de un bar en el barrio Bellavista.

Recibe nuestra información en tu correo

Suscríbete a nuestro newsletter para que te enviemos nuestras novedades!
loader

Al Registrarse, usted acepta nuestros Terminos de Uso. Se puede desuscribir cuando lo desee.
Comparte este artículo
Facebook Pinterest Whatsapp Whatsapp LinkedIn Telegram Threads Email Copiar Enlace Imprimir
Artículo Anterior Charly García en blanco y negro junto a un grafiti que dice Modern Clix Iñigo Díaz / Charly García, 75 años: los jóvenes de anteayer
Artículo Siguiente Docentes en huelga frente al Colegio San Ignacio con pancartas del sindicato Arturo Concha / Cuando el evangelio contradice el flujo de caja: ¿por qué se movilizan los sindicatos de educación privada hoy?
No hay comentarios No hay comentarios

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Estemos conectados

FacebookLike
InstagramSeguir
YoutubeSuscribirse
TiktokSeguir
BlueskySeguir

Últimas Publicaciones

Portada de la revista Memoria en Movimiento, octubre 2026
Memoria en Movimiento / La Revista del Sitio de Memoria ex Cuartel Borgoño (octubre 2026)
Biblioteca
6 noviembre 2026
Docentes en huelga frente al Colegio San Ignacio con pancartas del sindicato
Arturo Concha / Cuando el evangelio contradice el flujo de caja: ¿por qué se movilizan los sindicatos de educación privada hoy?
Destacados Política
6 noviembre 2026
Charly García en blanco y negro junto a un grafiti que dice Modern Clix
Iñigo Díaz / Charly García, 75 años: los jóvenes de anteayer
Cultura Destacados
6 noviembre 2026
Ilustración de vecinas y vecinos reunidos en círculo conversando en una plaza
Francisco Arellano Rojas / El partido como organización social: idea y método. Una propuesta para el crecimiento y fortalecimiento orgánico del Frente Amplio
Destacados Política
6 noviembre 2026
logo

El Portal Socialista tiene como objetivo preservar una memoria y una visión de los problemas actuales desde una sensibilidad y perspectiva socialista.

Menú

  • Biblioteca
  • Cultura
  • Podcast
  • Política

Secciones

  • Cuadernos del Avión Rojo
  • Diálogos por la izquierda
  • Música
  • Internacional
  • Gafas moradas
  • Foto con historia

Recibe nuestra información en tu correo

Suscríbete a nuestro newsletter para que te enviemos nuestras novedades!

loader

Portal SocialistaPortal Socialista
Síguenos
®2026 Portal Socialista. Diseño por @kamello. Administrada y operativa con el apoyo de Integratek Cloud Services. Algunos derechos reservados.
Bienvenido Nuevamente!

Ingresa en tu cuenta

Username or Email Address
Password

Perdió su contraseña?