Juan René Maureira / Cuando pienso en mi abuela
Cuando pienso en mi abuela Sonia Carreño Saldías, “Mami Sonia” como le gustaba que le llamara, siento que me faltan palabras para expresar mi admiración por la lucha que dio toda su vida en la búsqueda de la verdad y la justicia por su amado esposo, René Maureira, secuestrado y desaparecido por el Ejército de Chile una madrugada del 16 de octubre de 1973, en que una caravana recorrió Paine deteniendo dirigentes campesinos, simpatizantes y militantes, para luego llevarlos al lugar en que fueron fusilados, en la quebrada Los Quillayes, cerca del Lago Rapel en la región de Rancagua.
Mi abuela me enseñó y heredó desde muy pequeño esa necesidad de justicia y memoria. Me dio lecciones invaluables de que la persistencia de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia rinde frutos que no solo alivian en parte la pesada carga de la desaparición forzada que tantas familias en Chile hoy aún deben soportar, sino que también constituye un aporte público: que nuestro país conozca la verdad de lo ocurrido, dimensione el impacto del daño causado a las comunidades y familias, y se permita mirar el pasado y nuestra historia sin eufemismos, para sacar lecciones y aprendizajes como sociedad. Ella jamás titubeó, incluso en plena dictadura y con todo en contra, en denunciar públicamente que el Estado había secuestrado a su amado esposo; y esa denuncia la hizo siempre también de la mano de tantas mujeres de Paine que, en medio de la desesperación y la desolación, encontraron en la articulación solidaria un camino para resistir juntas a tanta injusticia y desesperanza.
Pero Sonia, además de dirigente y luchadora por los derechos humanos en Paine, fue una abuela cariñosa, siempre preocupada y pendiente de su familia. Fue una mujer valiente y resistente, y para mí una abuelita amorosa y dedicada. Esa composición tan admirable e íntegra de sus dimensiones como persona hacen que las palabras que escribo, las sienta insuficientes para dar cuenta de lo inconmensurable que representa para mí y mi familia.
Sonia Carreño falleció el 24 de junio de 2026, pero su legado seguirá viviendo a través de quienes compartimos su lucha. Su aporte al movimiento de derechos humanos de Paine y Chile ha quedado plasmado en las palabras de cariño y reconocimiento, recibidas de tantas personas que la conocieron durante su vida.
A continuación, comparto las palabras de despedida para ella de Diego Cabezas, en representación de Memorial Paine y la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Paine. Agradezco profundamente también al equipo de portalsocialista.cl por invitarme y ofrecer este espacio en su homenaje.
Diego Cabezas / Palabras de despedida para Sonia Carreño Saldías
Hoy nos reunimos con el corazón apretado para despedir, desde la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados de Paine, a una socia, ex presidenta, amiga y gran mujer. Una mujer que hizo de su dolor una causa colectiva, que transformó la ausencia en lucha y la esperanza en un compromiso que sostuvo durante toda su vida.
Hablar de Sonia Carreño Saldías es hablar de una mujer valiente, de convicciones profundas, de una dirigenta que nunca dejó de creer que la verdad y la justicia eran posibles, pero, antes que todo, de una mujer profundamente enamorada de René Maureira Gajardo, su compañero de vida, quien fue detenido y hecho desaparecer el 16 de octubre de 1973 por carabineros, militares y civiles que sembraron el terror en nuestra comuna.
A Sonia le arrebataron el futuro que había soñado junto a René. Le quisieron imponer el miedo, el silencio y el olvido. Sin embargo, ella eligió otro camino: el de la dignidad.
Desde los primeros días enfrentó con un coraje admirable a quienes eran responsables de tanto dolor. Denunció los secuestros, las ejecuciones y las desapariciones cuando hacerlo significaba poner en riesgo la propia vida. Caminó buscando respuestas, golpeó puertas que muchas veces permanecieron cerradas y nunca dejó de exigir verdad y justicia para René y para cada uno de nuestros 70 detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de Paine.
Pero Sonia no luchó solo por los suyos. Luchó por todas las familias. Supo tender una mano cuando el cansancio vencía, abrazar cuando el dolor parecía insoportable y sostener la esperanza cuando muchos pensaban que ya no quedaba nada por hacer. Fue dirigenta, compañera, consejera y amiga. Fue una mujer que nos enseñó que la memoria no es mirar hacia atrás con nostalgia, sino caminar hacia adelante con responsabilidad.
Su vida nos deja una enseñanza profunda: el amor puede ser más fuerte que el odio, y la memoria puede vencer al olvido.
En este momento quiero recordar unas palabras de nuestra poeta Gabriela Mistral, que parecen abrazarnos hoy: «La muerte no es la nada; la muerte es solamente un cambio de misión».
Quienes conocimos a Sonia sabemos que esas palabras tienen un profundo sentido. Porque, aunque hoy su presencia física ya no esté entre nosotros, su misión continúa en quienes aprendimos de su ejemplo. Continúa en cada acto de memoria, en cada joven que
conozca la historia de Paine, en cada familia que siga buscando verdad y justicia. Continúa en nosotros, que tenemos la responsabilidad de cuidar el legado que ella ayudó a construir durante tantos años.
Querida Sonia, gracias por tu fuerza serena, por tu valentía, por tu inmensa generosidad y por enseñarnos que la lucha por los derechos humanos también se hace con ternura, con solidaridad y con un amor infinito por quienes ya no están.
A tu querida familia queremos decirle que no está sola. Compartimos su dolor y también el orgullo de haber conocido a una mujer cuya vida dejó una huella imborrable en la historia de Paine y en la historia de nuestro país.
Y queremos despedirte como tú tantas veces despediste a tus compañeras de la Agrupación, con esa sencillez y ese cariño que siempre te caracterizaron: «Que un manto sagrado cubra a toda su linda familia, entregándoles la paz, la tranquilidad y el amor que tanto se necesita en estos momentos».
Querida Sonia, hoy no te decimos adiós, sino gracias. Gracias por tu ejemplo, por tu valentía, por enseñarnos que la memoria se construye con amor, perseverancia y dignidad.
Hoy sabemos que partes al encuentro de René, ese compañero al que nunca dejaste de buscar, de nombrar y de amar. Y queremos creer que ese abrazo tan esperado, negado durante más de cincuenta años por la violencia y la impunidad, finalmente ha llegado.
Nosotros seguiremos aquí. Seguiremos cuidando el legado que construiste junto a tantas mujeres y hombres de nuestra Agrupación. Seguiremos levantando la voz cuando sea necesario, defendiendo la memoria de quienes nos faltan y enseñando a las nuevas generaciones que en Paine hubo familias que nunca se rindieron.
Porque mientras exista memoria, tú seguirás viviendo entre nosotros. En cada clavel rojo, en cada fotografía levantada de nuestros familiares, en cada nombre pronunciado, en cada acto de memoria, estará también tu historia y tu ejemplo.
Hasta siempre, querida Sonia.
* Juan René Maureira, Historiador y Archivero especialista en Memoria y Derechos Humanos, es nieto de Sonia Carreño Saldías y de René Maureira Gajardo, secretario del Partido Socialista en Paine, detenido desaparecido el 16 de octubre de 1973.
*Diego Cabezas, coordinador general de la Corporación Memorial Paine y secretario de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados de Paine. Es nieto de Pedro Cabezas Villegas, detenido desaparecido el 16 de octubre de 1973.
Declaración de la AFDDyEP de Paine
La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados de Paine, que Sonia Carreño contribuyó a fundar y presidió, fiel a su legado, continúa buscando verdad y justicia, con la memoria en ristre.
Compartimos acá una declaración reciente de la AFDDyEP de Paine en la que expresan su rechazo a la decisión del Programa de Derechos Humanos del gobierno de José Antonio Kast de no oponerse al recurso de amparo presentado por Raúl Areyte Valdenegro, condenado por el asesinato de 14 campesinos en la comuna de Paine, secuestrados el 3 de octubre de 1973 y posteriormente ejecutados en Cuesta Chada.
Sabemos que Sonia Carreño estaría hoy apoyando esta declaración y pensamos que el mejor homenaje que podemos rendirle es contribuir a su difusión. La lucha por verdad y justicia continua.
Ver aquí la declaración completa de la AFDDyEP de Paine: