En el artículo 3.2 de la “megarreforma” impulsada por el gobierno de José Antonio Kast, titulado Racionalización en la gestión del Consejo de Monumentos Nacionales, se señala que en 2023 la Comisión Nacional de Productividad (CNP) realizó un informe donde señala que los permisos del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) son “un obstáculo relevante para los proyectos de inversión”.
Haciendo caso a esto, el gobierno se ha pronunciado en su Proyecto de Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico y Social, imponiendo plazos fatales para el Consejo de Monumentos Nacionales, “el cual dispondrá de veinte días corridos para pronunciarse sobre un hallazgo [arqueológico] tras el cual, si no hay respuesta, el interesado podrá continuar sus faenas”.
Tal como lo ha declarado el Colegio de Arqueólogas y Arqueólogos de Chile (CAARCH), este plazo es preocupante ya que el Consejo de Monumentos Nacionales no dispone de los recursos suficientes para gestionar permisos en tiempos tan acotados, y mucho menos después del recorte del 3% de presupuesto que afecta, entre muchos otros, al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Esto es particularmente relevante considerando que el Consejo tiene a su cargo la supervisión de las intervenciones arqueológicas y antropológicas en todo el territorio nacional.
Además, el Artículo “introduce la figura de ‘intervenciones menores’, que permite ejecutar obras de bajo impacto mediante un aviso electrónico con aprobación automática, eliminando la necesidad de autorizaciones previas”; con esto se busca “combatir la paralización de obras críticas por hallazgos arqueológicos que muchas veces no se justifican atendidas las características de estos”.
Lo anterior demuestra un total desconocimiento del trabajo arqueológico, ya que por muy pequeña que sea la muestra de materialidad encontrada en las primeras excavaciones (llamadas “monitoreos arqueológicos”) estas dan pie a realizar excavaciones más profundas (llamadas “rescate arqueológico”). Bajo este nuevo criterio del Gobierno, peligra el hallazgo de nueva evidencia arqueológica, perjudicando directamente el patrimonio nacional y la investigación científica de nuestra historia.
En el trabajo arqueológico existe lo que se conoce como la prospección arqueológica, proceso donde un arqueólogo o arqueóloga observa el terreno de las excavaciones de la empresa constructora. Una vez realizado este trabajo sigue el sondeo arqueológico donde se hace un primer análisis del terreno para ver si coincide con un sitio arqueológico. Finalmente, corresponde el rescate arqueológico, en el que, según estudios del sitio, se define la cantidad de excavaciones a realizar y el material que se espera encontrar. Es este el proceso más largo en el que los proyectos se pueden extender según la cantidad y tipo de material que se encuentre. El rescate arqueológico es la única instancia donde podemos recolectar materiales cerámicos, líticos e incluso bioantropológico (cuerpos o cementerios) para comprender las sociedades que nos precedieron. Dichos materiales no quedan guardados, son analizados y estudiados por un equipo multidisciplinar creando un espacio científico para cuidar nuestro patrimonio histórico y prehistórico.
Todo lo anterior se realiza bajo una estricta supervisión del Consejo de Monumentos Nacionales, el que, como lo señaló el Colegio de Arquitectos y Arquitectas de Chile, no cuenta con los fondos suficientes para estar al día con todos los permisos que se requieren.
Un ejemplo del trabajo de impacto arqueológico y bioantropológico que se hace en Chile puede observarse en la construcción del Hospital Buin-Paine, proyecto que se ha visto paralizado por hallazgos arqueológicos. Este proyecto arqueológico comenzó alrededor del 2022 y aún está en curso.
La opinión pública puede demonizar los hallazgos arqueológicos, y está en su derecho, puesto que, en este caso, se trata de algo crítico como la construcción de un hospital, sin embargo, no se puede dejar de tener en cuenta que el proyecto comenzó con hallazgos de cerámicas del Período Alfarero Temprano (año 400 al 900 d.C.) y culmina actualmente en el hallazgo y rescate de múltiples cuerpos, lo que le da al sitio arqueológico la característica de Cementerio. La importancia científica de estos cuerpos hallados es invaluable puesto que entregan información critica para comprender los tipos de asentamientos que hubo en el Período Alfarero Temprano, enriqueciendo nuestro patrimonio histórico y nuestro aún escaso entendimiento de este periodo en la zona central de Chile
Podemos reconocer que los plazos actuales resultan extensos, sin embargo, la solución no pasa por debilitar aún más la institución responsable de la gestión y emisión de los permisos, sino por fortalecerla mediante mayores recursos y la incorporación de más profesionales en terreno. Esto permitiría agilizar la tramitación de permisos, ya que como fue detallado, el trabajo arqueológico es largo y riguroso, pero necesario para tener una base sólida de conocimiento sobre nuestra prehistoria la cual enseñaremos a las futuras generaciones.
Es necesario recordar que el patrimonio histórico es nuestra herencia como sociedad, no es un obstáculo para la inversión. Debemos pensar en cómo las generaciones futuras valorarán la forma como tratamos el patrimonio arqueológico y antropológico. Es por lo anteriormente detallado que lo que propone esta “megarreforma”, en este ámbito, no es la forma correcta de agilizar la tramitación de permisos sino, más bien, es la forma de destruir las instancias que nos quedan para realizar investigaciones, coartando aún mas los espacios de trabajo de los científicos de nuestro país.
Es necesario recordar que el patrimonio constituye una herencia colectiva: no es un obstáculo para la inversión, sino una expresión de nuestra historia y cultura. La forma en que hoy lo protegemos será también la manera en que las futuras generaciones evaluarán nuestro compromiso con ese legado.
Si bien los plazos actuales pueden resultar extensos, ello responde en gran medida a la precariedad con que, como Estado, se han sostenido instituciones como el CMN y los museos. En este sentido, las medidas propuestas no apuntan a resolver el problema de fondo; por el contrario, arriesgan debilitar aún más las capacidades existentes, limitando las posibilidades de investigación y reduciendo los espacios de desarrollo para la comunidad científica del país.
Bibliografía
Cornejo, Luis, 2026, “La importancia de la Arqueología”. https://csociales.uahurtado.cl/noticias/la-importancia-de-la-arqueologia-2/
CAARCH 2026. “Comunicado CAARCH sobre Proyecto de Ley para la Reconstrucción Nacional: graves modificaciones a la Ley de Monumentos Nacionales”. https://colegiodearqueologos.cl/comunicado-caarch-sobre-proyecto-de-ley-para-la-reconstruccion-nacional-graves-modificaciones-a-la-ley-de-monumentos-nacionales/
Pavlovic. Daniel (2000). “Periodo alfarero temprano en la cuenca superior del rio Aconcagua. Una primera aproximación sistemática a sus características y relaciones”. Boletín de la Sociedad Chilena de Arqueología 30, pp. 17-29.
*Sebastián Fuentemavida Vásquez es Licenciado en Antropología con mención en Antropología Física de la Universidad de Concepción